Editorial: La Liberación Nacional
Revista la Torta Frita (Setiembre 2012)
Desde La Torta Frita hemos decidido a partir de este número, iniciar nuestra humilde contribución a un concepto y su historia, a un conjunto de ideas, y hasta un programa de lucha, que pareciere en la retórica de la inmensa parte de la academia, la inmensa mayoría de políticos, la inmensa mayoría de sindicatos y organizaciones sociales, ha pasado de moda; la liberación nacional.
Sin embargo, a nuestro humilde entender y considerando los acontecimientos del presente, junto a las características de los principales dilemas de nuestro tiempo, nada indica que el neocolonialismo haya terminado. Por el contrario, creemos que lo que algunos han llamado “globalización” no es más que la mundialización del capital y la expansión casi absoluta de los valores, el orden, la cultura y la opulencia de occidente.
Podríamos señalar los problemas de cientos de países de nuestro Tercer Mundo que tras el proceso de “descolonización política”, de largas guerras populares contra el Imperio, se encuentran hoy tan atenazados por la inversión extranjera extractiva y demoledora de los recursos naturales, la cultura occidental y en muchos caso la represión y la discriminación, como en los mismos tiempos de la colonia. En algunos casos, muchos de nuestros países hemos logrado frenar el neoliberalismo que hizo posible el nuevo ciclo de expansión neocolonial, pero la ausencia de este debate, como en otro caso la falta de sujetos colectivos consientes de esto mismo, como la colonización cultural han hecho imposible trascender esa frontera.
Si para muestra falta un botón podríamos recorrer desde Mozambique, país con larga experiencia de lucha por la soberanía -hoy el sexto mayor productor de carbón a escala mundial-, pasando por Angola, nación que luego de su independencia, tiene como principal aliado comercial y económico a empresas transnacionales de su antiguo imperio, Portugal. Obviamente debemos llegar a nuestra Latinoamérica, donde a lo largo y a lo ancho se debate entre la continuidad del extractivismo y la primarización y un proceso de industrialización soberana.
Respecto a esto, creemos que venimos muy atrasados y perdiendo terreno. No solamente debido a las estúpidas metas culturales impuestas, sino también a las mismas características del ciclo de expansión neocolonial que hasta ahora ha pautado buenos precios para los productos no industrializados que enviamos al mundo central. Por otro lado no hay que esconder la responsabilidad que se guardan la mayor parte de los referentes ideológicos y culturales del proceso “progresista” cuando es allí que comienza la amnesia que oscurece la memoria y se obnubila con las luces del aclamado “desarrollo”, del “grado inversor”, etc., etc.
Nosotros recordamos: “subdesarrollo implica una valoración “occidental” de lo que es el desarrollo. Se llegó a sostener, incluso, que existen “etapas” de desarrollo que todos los países deberían recorrer.”(…) “olvidando que los ingleses, franceses o alemanes todavía se vestían con pieles y comían carne cruda cuando lo egipcios, mexicanos o peruanos ya habían desarrollado civilizaciones urbanas avanzadas y calendarios perfectos. Los números con que los primeros burgueses europeos calcularon sus guanacias son de origen árabe y la pólvora con que sometieron a los nativos de todo el Tercer Mundo es un invento de los chinos.”1
Ahora, quedan cosas por señalar e incluso muchas de ellas son meritorias de buen augurio respecto a esta batalla por la liberación nacional. Así como hemos saludado la iniciativa de Argentina acerca de la nacionalización de su empresa petrolera YPF, hasta este tiempo en manos de viejo y resquebrajado Imperio Español, saludamos con gran entusiasmo la incorporación actual de la República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR.
Para ir terminando, porque esto es solo nuestra breve introducción de lo que será nuestra humilde memoria de los pueblos que han luchado y luchan por la liberación nacional, esperamos que las referencias en tapa y contratapa hayan servido de austero homenaje. De aquí en más aparecerán en nuestras páginas las características principales de las luchas de la mayoría de los países del mundo, incluso de Irlanda, que aunque en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, aún tiene mucho por luchar y conquistar ante el vil y pretencioso Imperio Británico. Vale homenajear al capitán del equipo irlandés de Rugby, cuando en el marco de las últimas olimpiadas, rompió el protocolo (una humillación para un inglés) e ignoró y no saludó a la parasitaria Reina de Inglaterra.
Quizá parezca pretencioso y no podamos hacer más que traer una ínfima parte de la historia del último siglo. Sin embargo si logramos esto, significará provechoso. Esa historia representa aquellas ideas por las que los luchadores pobres del mundo dejaron la vida.
Además si fuera una cuestión de modas se trata pues de una moda que aunque no con tanto pesimismo, pero como dicen los irlandeses, en este tema “No hay presente ni futuro-sólo el pasado que acontece una y otra vez- ahora” (Eugene O´Neill, “Una luna para los bastardos). En definitiva, estamos convencidos de que la Liberación Nacional está más vigente que nunca y que si aún no somos capaces de distinguirlo, lo seremos forzosamente en el futuro. Que por cierto no es muy lejano.
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