martes, 18 de septiembre de 2012

Editorial: La Liberación Nacional

Revista la Torta Frita (Setiembre 2012)

            Desde La Torta Frita hemos decidido a partir de este número, iniciar nuestra humilde contribución a un concepto y su historia, a un conjunto de ideas, y hasta un programa de lucha, que pareciere en la retórica de la inmensa parte de la academia, la inmensa mayoría de políticos, la inmensa mayoría de sindicatos y organizaciones sociales, ha pasado de moda; la liberación nacional.

Sin embargo, a nuestro humilde entender y considerando los acontecimientos del presente, junto a las características de los principales dilemas de nuestro tiempo, nada indica que el neocolonialismo haya terminado. Por el contrario, creemos que lo que algunos han llamado “globalización” no es más que la mundialización del capital y la expansión casi absoluta de los valores, el orden, la cultura y la opulencia de occidente.
Podríamos señalar los problemas de cientos de países de nuestro Tercer Mundo que tras el proceso de “descolonización política”, de largas guerras populares contra el Imperio, se encuentran hoy tan atenazados por la inversión extranjera extractiva y demoledora de los recursos naturales, la cultura occidental y en muchos caso la represión y la discriminación, como en los mismos tiempos de la colonia. En algunos casos, muchos de nuestros países hemos logrado frenar el neoliberalismo que hizo posible el nuevo ciclo de expansión neocolonial, pero la ausencia de este debate, como en otro caso la falta de sujetos colectivos consientes de esto mismo, como la colonización cultural han hecho imposible trascender esa frontera. 
Si para muestra falta un botón podríamos recorrer desde Mozambique, país con larga experiencia de lucha por la soberanía -hoy el sexto mayor productor de carbón a escala mundial-, pasando por Angola, nación que  luego de su independencia, tiene como principal aliado comercial y económico a empresas transnacionales de su antiguo imperio, Portugal. Obviamente debemos llegar a nuestra Latinoamérica, donde a lo largo y a lo ancho se debate entre la continuidad del extractivismo y la primarización y un proceso de industrialización soberana. 
Respecto a esto, creemos que venimos muy atrasados y perdiendo terreno. No solamente debido a las estúpidas metas culturales impuestas, sino también a las mismas características del ciclo de expansión neocolonial que hasta ahora ha pautado buenos precios para los productos no industrializados que enviamos al mundo central. Por otro lado no hay que esconder la responsabilidad que se guardan la mayor parte de los referentes ideológicos y culturales del proceso “progresista” cuando es allí que comienza la amnesia que oscurece la memoria y se obnubila con las luces del aclamado “desarrollo”, del “grado inversor”, etc., etc. 
Nosotros recordamos: “subdesarrollo implica una valoración “occidental” de lo que es el desarrollo. Se llegó a sostener, incluso, que existen “etapas” de desarrollo que todos los países deberían recorrer.”(…) “olvidando que los ingleses, franceses o alemanes todavía se vestían con pieles y comían carne cruda cuando lo egipcios, mexicanos o peruanos ya habían desarrollado civilizaciones urbanas avanzadas y calendarios perfectos. Los números con que los primeros burgueses europeos calcularon sus guanacias son de origen árabe y la pólvora con que sometieron a los nativos de todo el Tercer Mundo es un invento de los chinos.”1 
Ahora, quedan cosas por señalar e incluso muchas de ellas son meritorias de buen augurio respecto a esta batalla por la liberación nacional. Así como hemos saludado la iniciativa de Argentina acerca de la nacionalización de su empresa petrolera YPF, hasta este tiempo en manos de viejo y resquebrajado Imperio Español, saludamos con gran entusiasmo la incorporación actual de la República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR. 
Para ir terminando, porque esto es solo nuestra breve introducción de lo que será nuestra humilde memoria de los pueblos que han luchado y luchan por la liberación nacional, esperamos que las referencias en tapa y contratapa hayan servido de austero homenaje. De aquí en más aparecerán en nuestras páginas las características principales de las luchas de la mayoría de los países del mundo, incluso de Irlanda, que aunque en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, aún tiene mucho por luchar y conquistar ante el vil y pretencioso Imperio Británico. Vale homenajear al capitán del equipo irlandés de Rugby, cuando en el marco de las últimas olimpiadas, rompió el protocolo (una humillación para un inglés) e ignoró y no saludó a la parasitaria Reina de Inglaterra.  
Quizá parezca pretencioso y no podamos hacer más que traer una ínfima parte de la historia del último siglo. Sin embargo si logramos esto, significará provechoso. Esa historia representa aquellas ideas por las que los luchadores pobres del mundo dejaron la vida. 
Además si fuera una cuestión de modas se trata pues de una moda que aunque no con tanto pesimismo, pero como dicen los irlandeses, en este tema “No hay presente ni futuro-sólo el pasado que acontece una y otra vez- ahora” (Eugene O´Neill, “Una luna para los bastardos). En definitiva, estamos convencidos de que la Liberación Nacional está más vigente que nunca y que si aún no somos capaces de distinguirlo, lo seremos forzosamente en el futuro. Que por cierto no es muy lejano.


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lunes, 10 de septiembre de 2012

Nuestros reclamos, nuestro destino…


Decía Augusto Cesar Sandino que “El hombre que se limita a exigir de su patria la porción de tierra suficiente para su tumba, merece que le escuchen. Y no solo que le escuchen, sino además que le crean”. Ahora, primero tenemos que saber donde están y luego  como fue que pasó. Que siniestro pensamiento y accionar perpetro tales atrocidades. Tales chispazos de obscena maldad capaz de secuestrar, desaparecer, torturar y asesinar y mantener el cobarde silencio durante 40 años. ¿Será la cobardía misma ante la bondad de la completa entrega de tantos hombres y mujeres? ¿Miedo a aquellos que conciben vivir con dignidad? A aquellos que están dispuestos a reclamar para sí y para sus iguales la porción de tierra suficiente para su tumba. ¿O solamente a la verdad?
 Hoy están volviendo como siempre lo harán, para reclamar aquello, y están sembrados y nacientes en la memoria de cada luchador ordinario que madruga o que descansa de día, para que otros vivan en palacios pulcros y custodiados, sin otro que hacer que contemplar y saciar su ambición y su codicia. Vuelven/volvemos para atormentar los sueños de ellos. Porque así es para unos y otros. Para los ricos de siempre, responsables de la miseria nuestra de cada día, de tantos años y para sus esbirros ejecutantes y garantes  de sus más funestos y tenebrosos intereses.
Parece que la historia pudiera traer paz para tantos queridos amigos, padres y madres, hijos y nietos y con ese virar de viento colocarse en su orientación para soplar y limpiar impunes crímenes. Sin embargo el temporal recién empieza o vuelve a empezar. Y cuando comienza con garúa asegura lluvia para rato.
Por otro lado, en el mismo momento, se reavivan las mentiras y las caricaturas sobre “los dos demonios” y “los buenos y los malos” o “los rojos dictadores y los blancos democráticos”. Al mejor estilo de Hollywood. Continúan sin asumir responsabilidad los que en nuestros tiempos como ayer engordan sus arcas al precio de la claudicación y entrega de nuestros esfuerzos a los gringos. Menos aún, asumen quienes han sido los perpetuos defensores y redactores del discurso y la conciencia de la clase dominante.
Los crímenes no empezaron y terminaron con los milicos así como la lucha y resistencia del pueblo no empezó ni terminó con sus elementos armados. Pudiera parecer en broma pero hay que recordar que la dictadura fue cívico-militar, que nos pretendía acabar con la “subversión” y que responde fundamentalmente a intereses extranjeros. Que no fue una cruzada anticomunista, que no pretendía conservar las instituciones ni la integridad nacional. Era mucho más y algo completamente distinto y los resultados se extienden hasta hoy en día.

En la vecina orilla, comienzan ha abrirse causa contra empresas nacionales y extranjeras y contra sus listas negras de trabajadores sindicalizados, y como responsables del carácter fundacional del nuevo modelo económico parturiento de los peores años de miseria a nuestros países; el neoliberalismo. Hay que recordar que todos los golpes de estado en nuestra América Latina y el mundo dependiente, significan nada más y nada menos la respuesta definitiva de los poderosos nacionales cipayos de los imperios contra los pueblos que pretenden levantar cabeza ante la ignominiosa historia y a la vez la fundación de un nuevo período de explotación que generalmente y esto puede ser corroborado en los años que por suerte pasaron en nuestro país, es más injusto y más sanguinario que el anterior al barrido a sangre y fuego, reparador del orden del imperio sobre las naciones.
Hoy nosotros, las nuevas generaciones del Uruguay, de Latinoamérica, quisiéramos sinceramente otra herencia. Nos gustaría haber encontrado un país sin desaparecidos, sin compañeros testigos vivos de la tortura y la cárcel, con fábricas funcionando, sin nuestras queridas barriadas empobrecidas y emigrantes de todos los pueblos y rincones de nuestro país. Nos hubiera gustado mirar de otra manera a quienes se encarga la defensa de la patria y de la “seguridad pública”. Nos gustaría hablar con sinceridad y explicarles que podemos ser como ellos tan soldados de la patria y que estamos para reclamar como esperamos que lo hagan ellos mismos, la porción suficiente de tierra para nuestra tumba. Sin embargo, esto más lejos que cercano no constituye nuestra actualidad nacional. Sinceramente, los nuevos y jóvenes soldados de nuestro país deben cargar con la deshonra del entreguismo protagonizado por los antiguos representantes de sus instituciones y nosotros con la pena y la tristeza de miles de uruguayos que lucharon por un Uruguay más justo y soberanos. Todos juntos, soldados y pueblo, debemos continuar cargando con los parásitos chupasangres, oligarcones pitucos, que no solamente siguen viviendo suntuosamente de los que trabajamos en la ciudad y en el campo, sino que tejen y ordenan el destino de nuestra patria en arreglos corruptos y encubiertos con los amos del mundo. La historia se repite pero nunca de la misma forma.          
Sin embargo, ahora muchachos, no podemos aflojar y si bien se debe esperar lo mejor no se debe jamás dejar de imaginar lo posible. Y lo posible está hecho aunque no nos guste, también de la voluntad de los poderosos. Lo hicieron y lo volverán a hacer aunque ya no con la anuencia de tantos y tantas, y con la obsecuente dedicación de los que fueron en otros tiempos ejecutores  y garantes de sus planes.
Los desafíos de hoy son mayores que los de ayer y menores que los de mañana. Cuando el mundo central se desmorona y hará lo propio y necesario por conservar su privilegiada situación.
Ante este desafío no alcanzará ni con el Ejército, ni con la Fuerza Aérea ni con la Armada, ni tampoco con los trabajadores pobres organizados. Hará falta nación y pueblo y patria grande latinoamericana.   

Presente querido Julio, presente y latiente todos los corazones de los que nos siguen reclamando ese pedazo de tierra…