lunes, 12 de noviembre de 2012

"Para nosotros siempre es 26..."


Aniversario del asalto al cuartel Moncada


El asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953, no fue una aventura romántica ni un intento golpista, fue una acción conjunta de un centenar de jóvenes heroicos organizados, comandados por Fidel Castro que veían en la lucha armada el primer paso para la Independencia Nacional.
El ataque al Moncada no era una acción encaminada solamente al derrocamiento de la tiranía, ni mucho menos independiente de la situación económica y social que padecía cuba.
Precisamente se apoyaba en el repudio total a Batista, a su gobierno, y a lo que éste representaba. Se acentuaba la crisis general de la estructura semi-colonial, el desempleo aumentaba, los trabajadores, los campesinos, todos los sectores populares manifestaban gran descontento, del que no era ajena la burguesía, como consecuencia del estancamiento económico que se padecía y la competencia ruinosa que hacían los voraces monopolios imperialistas yankees, los que no se inquietaban demasiado por los descontentos de la burguesía, sabedores que ésta se encuentra paralizada por el temor que tiene, sobre todo América Latina, a que la clase obrera y los campesinos encabeces la lucha patriótica y democrática y alcancen el poder.
Los monopolios imperialistas yankees, confiaban en que, en la crisis la burguesía nacional se pondría de su lado contra la soberanía y la independencia de la patria.


Aunque fue marcado el fracaso en los propósitos, tuvo un resultado estratégico positivo, encendió la chispa en el pueblo, inició un cambio de calidad en la situación cubana, porque elevo como una nueva dirigencia política a un grupo de jóvenes que sostenían un programa y una táctica revolucionaria. Por otro lado, esa nueva dirigencia en el proceso de la lucha elimina la influencia del partido ortodoxo sobre las masas pequeño burguesas y sobre otros sectores populares, lo que fue altamente positivo porque éste, con su posición quietista, su plattismo y su oposición a la unidad, era uno de los mayores obstáculos a la lucha del pueblo contra la tiranía y a la revolución.
El asalto al cuartel Moncada significó el triunfo de la revolución en ese instante, pero señaló el camino y trazó un programa de Liberación Nacional que abriría a cuba las puertas al socialismo.
No siempre en la historia los reveses tácticos son sinónimos de derrota. Como han expresado sus propios organizadores, la victoria de 1953 habría sido tal vez demasiado temprana para contrarrestar las desventajas de la correlación mundial de fuerzas en aquel instante. El imperialismo yankee era extraordinariamente poderoso, y si la revolución hubiese sido puesta en la disyuntiva de claudicar o perecer, habría sin dudas perecido antes de claudicar.
Pero la historia no transcurre en ningún país sin estas alternativas imponderables y a veces trágicas. Lo importante para abrir el camino hacia el futuro en determinadas circunstancias es la voluntad inquebrantable de la lucha y la propia acción revolucionaria. Sin el Moncada no hubiera existido Granma, la lucha de la Sierra Maestra y la victoria extraordinaria del Primero de Enero de 1959.
A cinco años, cinco meses y cinco días del asalto al Cuartel Moncada, triunfó la Revolución cubana.
Un record verdaderamente impresionante si se tiene en cuenta que transcurrieron para sus dirigentes casi dos años de cárcel, más de año y medio de exilio y 25 meses de guerra, lapso en que la correlación mundial de fuerzas también había cambiado lo suficiente como para que la revolución cubana pudiera sobrevivir.
No solo fue necesaria la acción, también fue necesaria la astucia y la flexibilidad de los revolucionarios. Se hicieron y se produjeron en cada etapa los objetivos que estaban a la orden del día y para los cuales el movimiento revolucionario y el pueblo habían adquirido la suficiente madurez. La proclamación del socialismo en el periodo de lucha insurreccional no hubiese sido todavía comprendido por el pueblo y el imperialismo habría intervenido directamente sus fuerzas militares. En aquel entonces el derrocamiento de la sangrienta tiranía Batistiana  Y el programa del Moncada unían a todo el pueblo.
Fiel Castro, un joven revolucionario que comenzó ya a destacar su vertical figura en el escenario político del país, llegó a la conclusión de que la única manera de combatir con éxito al régimen de Batista y a todo lo que él representaba, era de medular importancia un movimiento independiente y ajeno a los políticos corruptos y pro-imperialistas, desencadenar la insurrección popular armada como la formación alta de la lucha de masas.
Al frente de un grupo de jóvenes revolucionarios, entre los que se destacó Abel Santamaría, preparó entonces como primer paso el ataque al Cuartel Moncada, segunda fortaleza militar de la tiranía batistiana, cuya toma permitiría armar al pueblo y formar un centro de lucha revolucionaria.
El asalto a los Cuarteles de Santiago y Bayano terminó en una derrota militar, pero constituyó un vital fundamento del posterior triunfo revolucionario y tuvo una extraordinaria trascendencia para toda la historia ulterior de la patria cubana.
En ese momento algunos dejaron sus vidas y otros fueron presos debido a la derrota militar. Obviamente esto fue un puntapié inicial para la concientización y formación de las masas y también sirvió como primera fase de la revolución que concluyó victoriosa.
En la prisión Fidel y sus compañeros sientan las bases del Movimiento revolucionario 26 de Julio.
Una poderosa movilización y campaña popular logró su libertad y tras una breve estancia en cuba durante la cual corroboran la imposibilidad de lograr cambios serios en la situación del país por vías legales, se trasladan a México para preparar la insurrección armada, objetivo que se materializa el 2 de Diciembre de 1956, cuando el yate “Grandma” arriba con sus 82 expedicionarios a las costas de oriente.
En acto de conmemoración del décimo aniversario del ataque al cuartel Moncada Fidel dijo:
“Para nosotros los cubanos, no tendría tanta trascendencia conmemorar con júbilo, con entusiasmo, con fervor de una lección inútil, para decenas de millones de hermanos de la América Latina. No tendría tanta trascendencia esta fecha y lo que simboliza si no entraña una esperanza y un sólido aliento a la posibilidad de resolver de una vez y para siempre los trágicos males de este continente”


Para nosotros, para ellos, para todos los pueblos que luchan contra el imperialismo se hizo el Moncada.

LTF!

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